de alguna yegua que dio.
Asistí al espectáculo sin conocer el argumento de la obra, y traducía en mis notas cuanto de nuevo para mí encontraba.
El Dragomán de nuestra Embajada, pues el Marqués de Campo Sagrado está enfermo, nos acompaña y presenta a un Coronel turco, encargado de recibir y hacer los honores a los diplomáticos e invitados a la ceremonia.Sacrificando nuestro bienestar al ahorro del tiempo, y en cumplimiento de nuestra misión, empezamos acto continuo, sin descanso, y como siempre, con el sol sin toldo, a reconocer las yeguas y caballos que turcos y cherqueses trajeron a la puerta de la Mezquita.Antes del mediodía llegamos al sitio donde ya habían empezado a armar sus tiendas los primeros beduinos, y mientras se levantaban las nuestras, nos refugiamos en unas chozas de ramas y trapos, construidas por familias medio nómadas que estaban recolectando la exigua cosecha de unos.Ni en Francia, ni en Alemania, ni en Rusia, ni en Inglaterra goza el hombre honrado de mayores derechos y libertades políticas, y hasta para el delincuente rigen en nuestro Código penalidades más humanitarias, a pesar de la fama de inquisidores con que nos insultan.Dos puntos negros, no mayores que una lenteja, aparecieron en él; después otro y otro.El tordo tenía buena línea superior, sano y bien aplomado; pero ni su robustez ni su energía señalaban la distinción necesaria para semental.
Por la amistad de nuestro oriental compatriota conocí algunas de ellas, que hablaban con timidez y humildad; sin duda recordando en nosotros a los que decretaron la expatriación de su raza.
Marcópoli ordenó a uno de sus más fieles servidores, al cabás del Consulado, el célebre Mámo, que nos acompañara como guardián de confianza.
Allí acudí, y a poco de llegar se presentó la vecinita de mi amigo.
Los «Chamares los «Realas los «Sherarat» y otros forman también grandes tribus que se disputan los pastos del Desierto en continuas reyertas y sangrientas batallas.Sus moradores pertenecen a la tribu de Anazés, pero eran de la familia «Toghan».Y es que en Oriente, donde se hablan todos los idiomas del mundo, se acostumbra el oído a distinguir el sonido, no sólo de las frases, sino también de las sílabas que las componen, y repitiéndolas en sentido negativo o de afirmación, facilitan la comprensión.Beduinas en un festín.Su Jefe o Cheique nos recibió bajo su tienda, que cubrió de tapices y almohadones, sin olvidar poner en el sitio del Comandante la silla de piel de camello, como emblema de honor regalos de dulces a domicilio y mando.