como sorprender a una mujer con un regalo

Exclamé mentalmente al no poder exteriorizar mi opinión en público.
Sé que si se entera mi esposa, me deja.
La puñetera cría puso cara de satisfacción y prosiguiendo con un flirteo del que yo no me había dado cuenta, dijo: -Eso, Se lo dirás a todas!
Sí- contestó medio confundida- Por qué lo dices?Su confesión fue el aguijón que necesitaba y reanudando mis maniobras, pellizqué sus pezones con dureza mientras usaba su culo para desahogarme.Te espero en la cama!La calidez que me encontré, me reafirmó su disposición y por eso, sin darle tiempo a acostumbrarse inicié su asalto.Hazte con uno estampado y llévalo con unos zapatos brogues, unos calcetines de lana y un cárdigan.Satisfecha y estimulando mi reacción, clavó sus uñas en mi culo.Estuve a punto de soltar una burrada pero al ser la hermana de mi amigo me corté y respondí: -Por supuesto!Lo que os voy a contar ocurrió el pasado verano y aunque no estoy muy orgulloso de ello, no pude evitarlo.Lo estrecho de sus caderas, dotaba a su trasero de una espectacularidad es bueno regalar cuchillos que me hizo seguirlo con la mirada.Lo que llevas deseando desde que aparecí en tu puerta.Al hacerlo, descubrí que llevaba el pubis depilado e incapaz de contenerme, bajé mi cabeza entre sus piernas y sacando mi lengua, probé por vez primera el sabor agridulce de su sexo.
Dominado por la lujuria, no pensé en las consecuencias y tirándola sobre la cama, me puse a desnudar.
Le he explicado que tenemos uno vacío en espera de ser alquilado.
No sé a qué te refieres- contesté confundido por su actitud.
Desde el colchón, Luisa seguía actuando y mientras no perdía ojo de mi striptease, me amenazaba con ir a la policía si la violaba.
La clave del éxito para esta nueva temporada la encontrarás en la moda para mujer : prendas, complementos y zapatos con los que dar un giro a tu estilo o con los que reforzar tu personalidad.
Aunque no os tengo que contar las ganas que tenía de empezar a disfrutar de semejante culo, esperé que fuera ella quien decidiera cuando comenzar.Olvidando que esa mujer además de ser amiga de mi esposa, era la hermana pequeña de Manuel, dejé que continuara durante unos segundos profundizando esa caricia.Al contárselo, eso afianzó la determinación de Carmen que como buena samaritana decidió ayudarla.Tal como había previsto, la hermana de mi amigo llegó al orgasmo y berreando de placer, su cuerpo empezó a convulsionar sobre la cama mientras de su sexo brotaba un manantial.Descojonada por mi rápida claudicación, me retiró de un empujón y subiéndose el vestido, me soltó: -No te he dado permiso!Ni de coña!- contesté: -Si Carmen me oye, me corta los huevos.No puede ser!- aulló al sentir sus dos entradas siendo objeto de mi caricias.Incapaz de contenerme de un solo empujón, hundí mi extensión en su interior.