para poder realizar todas las.
Lo cierto es que su capacidad creadora iba muy por delante de su capacidad interpretadora, creando, sí, una obra inmortal, pero de una dificultad mortal, hasta el punto de que ni él mismo era capaz de tocarla.
Al día siguiente, 6 de junio: Espero con impaciencia una carta que me diga cómo has pasado el día de ayer; tiemblo cuando pienso en el baño de San Antón; temo mucho al peligro de que caigas por la escalera al salir.
Schumann se pasó buena parte del tiempo en un rincón, cerca del piano, con la cabeza gacha.Aquí Karl se negó de improviso a seguirnos cuenta Wagner en su Autobiografía; para sacudirlo de su flojera hice retroceder al guía, quien lo trajo medio a rastras a nuestro lado mientras nosotros le animábamos.Aún cumplidos los cuarenta años uno de sus pasatiempos favoritos seguía siendo entablar combates marítimos sobre un cartón cuadriculado.Lo dramático de esta confesión es que no la hizo un viejo con el cupo creativo felizmente repleto, sino un viejo gastado en un cuerpo de treinta y siete años alentado por un espíritu de muchos más.Sueños cargados de realidad y realidad cargada de sueños Los cines daban mucho juego por entonces; para algunos era la forma de hacer dinero, y para muchos más el único lugar donde hacerse adulto.Se levanta casi con el sol para ir a examinar el trigo, el maíz, las viñas, etc.Capítulo 4 Yo colecciono fobias, y usted?
Cuando nos pusimos los regalos de santa de pie para recibir los aplausos Mahler me gritó: Schweinehund!
Porque cuando uno no acierta a tocar a la primera lo que está escrito en la partitura me dan ganas de matarlo allí mismo y la emprendo a gritos contra él y le saco de quicio hasta el punto de odiarme de verdad.
En ocasiones la religión de la generosidad no se practicaba dando a comulgar cheques en blanco, sino propinas musicales!El juego se repite varias veces, cambiando cada vez el número de miembros en los conjuntos.Di la señal, mis veinte directores siguieron mi gesto lo más prontamente posible y empezó una endiablada marimorena que nunca olvidaré.Es posible que no estén todos los que son, pero sí son todos los que están, así que no hay agravio existencialista que se me pueda echar en cara, sólo alguna que otra omisión deliberada disculpable en tanto impuesta por el limitado espacio editorial.En el verano de 1918 Webern había encontrado una casa cerca de la de Schönberg en Mödling (Austria) y a ella iba todos los días, siendo el momento cumbre cuando después de cenar llegaban las partidas de whist o tarock.

Cuando se termine la canción el gato correteará a los ratones hasta atraparlos cambiar de ratones y de gato para que todos participen.
Dialogar sobre cómo se pueden prevenir enfermedades?