(solloza asustada) -Tú te vienes a las Américas.
En realidad aún no sé como definir la sensación.
Ni teléfono ni nada.
Aquello no fue el preludio de una fiesta sino el anuncio de una horrorosa carnicería.Mire, mire mis manos, ve?Una de ellas, prácticamente suicida, era lanzarse a la calle con riesgo inminente de su vida.En efecto, como súbdito británico que era, a título de una aportación a FES hecha tiempo atrás, podía presentar una instancia ante la Embajada Británica demandando una indemnización # 200.Jamás se volvió a saber de Florentino.
Algunas de estas cosas sucedieron en las cárceles» # 119.
Ese día, 8 de agosto, anduvo vagando de una parte a otra de Madrid, expuesto a caer en manos de cualquier piquete de milicianos que le llevase a la cárcel.
Allí comenzó lo que iba a ser una lucha a brazo partido con obstáculos e impedimentos; y una movilización general de fuerzas y voluntades.
No me dirá que tiene miedo, cardenal?
No lo harás si lo puedo evitar.La contesté que debo tener 7 vidas como los gatos y todavía tengo de sobra porque entre todos los médicos (?) y los golpes que he padecido durante 23 años no han conseguido gastar más de 4 ó 5» # 83.(alonso jadea) (Relincho) -Ya llegan.De nuevo (es el cuento de la buena pipa) parece que vuelve a moverse el asunto de la salida.De no terminar eunuco, habría terminado en las Américas casado con un militar.Habitualmente, sin explicarles el motivo, pedía el Padre que le dejasen un rato solo en el cuarto; o aprovechaba el que los demás se encontraban al otro extremo de la casa, en el comedor, para tomar las disciplinas.Luego se consumieron las formas consagradas que guardaba don Josemaría en su cuarto para administrar la Comunión cuando no podía decir misa.Allí coincidió con la llegada descuentos musicales madrid de otros dos refugiados: un comandante de Aviación y un falangista de Logroño, llamado Alejandro, de la familia de los Láscaris Comneno # 121.