El epistolario confirma también la evidencia que, en cuanto a directora de ganarse la confianza de un gato escena, Xirgu tenía mucho cuidado en la escenificación de las obras: elegía un repertorio de calidad, se documentaba muy bien para quesos gourmet para regalar hacer los montajes, se rodeaba de los mejores colaboradores, ultimaba los preparativos.
Revista de Filología issn : Margarita Xirgu se dedicó en cuerpo y alma al teatro.
La correspondencia familiar de Xirgu relativa a los últimos veinte años abasta todo un argumentario -a veces, como hemos dicho, autojustificativo- alrededor de la imposibilidad del retorno.
Pues bien, resulta improcedente especular sobre la relación sentimental -que nos consta no era para hacer volar cohetes (foguet: 2010, 51-53 y193-194)- entre marido y mujer, puesto que la réplica en las cartas de pésame también es un subgénero epistolar con sus propias convenciones.Por otra parte, Xirgu acostumbraba a mantener una correspondencia muy intensa -así lo podemos deducir del extenso epistolario- con los dramaturgos que estrenaba con más asiduidad: les rogaba que terminaran a tiempo la obra, les invitaba a dar el visto bueno a la escenificación del.A partir del 1950, Xirgu alude a menudo en las cartas al hermano a la sensación de sentirse envejecida, aunque continué llevando a término, sin desfallecer, una actividad escénica muy intensa.Ella misma reconoce en algún momento que no tiene habilidad para escribir y que su estilo es sencillo y claro.Algunas de las páginas del epistolario xirguano, escritas en unos momentos de calma, de inactividad, se acercan al relato retrospectivo de la propia existencia, en que se pone el acento en la vida individual, en la personalidad (BOU: 1993, 47).En las últimas cartas al hermano de comienzo de los cincuenta, este leitmotiv del regreso presenta un elemento dramático, dado que la actriz se exclama en términos así: el corazon me dice: basta de América, basta, basta!De otra, las cartas que escribió en plena vejez destilan una cierta voluntad de permanencia, de dejar un testimonio -digamos- moral para sus descendientes.Verbigracia: la meticulosidad extrema en la puesta en escena dEl abanico, de Carlo Goldoni, estrenada en 1953 en el Teatro Solís de Montevideo y representada de nuevo en 1956 en el Teatro Cervantes de Buenos Aires, en los dos casos por la Comedia Nacional del.Un botón de muestra.
Cuando pueda, escribiré mi libro.
Pese a que las relaciones epistolares entre intérpretes y dramaturgos debían de ser habituales en la época de los grandes divos, se conserva muy poca documentación de los intérpretes catalanes más destacados del siglo XIX o del XX (las trazas de su colega Enric Borràs.
Aznar soler, Manuel (2000 Teatro y retorno a través de un epistolario inédito de Margarita Xirgu, Manuel aznar soler (ed.
Pero quedo yo aquí, aplaudiendo una vez más a los fantasmas de las tres.
Cartas a Eduardo Marquina, Madrid, Castalia.Nos brindan una visión interiorizada del yo, una versión más o menos espontánea, pero en todo caso personal e intransferible, de una determinada realidad, sea del ámbito familiar o del teatral, que se proyecta en el marco de una circunstancia histórica.BOU, Enric (1993 Papers privats.En las festividades o en las ceremonias más señaladas, no olvida de recordar a toda la parentela que siempre los tiene presente y de desearles la máxima felicidad, salud y bienestar.En que puedo regalarle a mi mama en su cumpleaños las cartas familiares, desde 1951 hasta la vigilia de su muerte, el 25 de abril de 1969, la insistencia en lamentar que las circunstancias los mantienen lejos de la familia es proporcional a las ganas de ver a los grandes y pequeños, de tenerlos.Pero no puedo más, la tristeza me invade en todo momento.

144) A parte de las fotografías conservadas, una de los pocos datos documentales sobre la relación íntima de Xirgu con Arnall es la postal autógrafa de felicitación por su aniversario que la actriz dirige a su prometido, el 6 de mayo de 1909: Avui compleixes.
No somos nada, le suelta a su sobrina Margarita, desde Punta Ballena, el 13 de febrero de 1960).