regalo para maestro hombre hecho en casa

El unicornio corre a tu regalo soy yo su lado y se queda plácidamente dormido sobre su falda, momento en que los cazadores lo capturan, mientras el corazón de descuentos tren cremallera vall de nuria la doncella queda trastornado para siempre a causa de esa traición.
Todas las criaturas que pueblan el mundo de los cuentos tienen ese doble poder, y no creo que estemos en condiciones de prescindir de ellas con la ligereza con que lo hacemos.Los japoneses, expertos en tales artes de la invisibilidad, tienen una costumbre que consiste en marcar la presencia simbólica del vacío en la casa mediante un minúsculo hueco abierto en la pared.Pero, ojo!, "esconderse allí es temblar, / los cuernos de los cazadores resuenan / en el bosque congelado.Tenemos, como quería Kafka, que instalarnos en el corazón de las cosas.Tienen el poder órfico, acercan lo lejano y alejan lo cercano, y el poder icárico, arden.Y está hablando de sí mismo, pero también de san Juan, pidiendo a las monjas que huyeran de la mirada de todos, o de esos campesinos irlandeses que en sus paseos se encuentran con envidiable naturalidad con elfos, hadas, o con alguna de las criaturas.
Los elfos, las hadas, los duendes y demás criaturas que pueblan los cuentos populares, pertenecen a ese mundo del pequeño rasguño, del pabellón del vacío.
Cuenta Gerald Brenan, en su biografía de san Juan, una anécdota de sus conversaciones con las monjas durante el tiempo que fue confesor de uno de sus conventos.
"Instalarse en la casa en lugar de admirarla y ponerla guirnaldas escribió Kafka.
Pero cómo podemos imaginar lo que nunca se vio ni pudo, por tanto, soñarse?
Una de ellas, llamada Catalina, que hacía de cocinera, le preguntó ingenuamente por qué cuando pasaba junto al estanque del jardín las ranas que estaban sentadas en el borde se zambullían en el agua y se ocultaban.
Eva se encontraba un día bañando a sus hijos en el río cuando Dios le habló.
"Estoy vivo como si estuviera muerto escribió Lezama.Viven en los rincones de las casas, debajo de las piedras, en las grutas más hondas o en la profundidad de los lagos.El vacío no se confunde con la nada.Basta con raspar un poco la cal de la pared, el borde de una taza de café, y reducirse hasta caber.Les gusta estar a nuestro lado y asistir a nuestras locuras, como si guardáramos algo precioso que somos los primeros en desconocer.En ese instante los ojos de los vivos y de los muertos coinciden y la mirada del hombre adquiere un doble poder: el poder órfico, cuya virtud consiste en acercar lo lejano y alejar lo cercano; y el icárico, que consiste en arder.Su mundo es el mundo del tokonoma, ese reverso donde, según nos enseñó José Lezama Lima, podemos recobrar nuestro cuerpo "nadando en una playa, / rodeado de bachilleres con estandartes de nieve, / de matemáticos y de jugadores de pelota / describiendo un helado.Tan solo allí podían defenderse y estar a salvo.Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de julio de 2011.



Los duendes son seres sobrenaturales, sin alma y de estatura menuda, variable entre los 30 centímetros y el metro de altura.