regalos para segundas nupcias

Avanzaban centenares más por el estrecho corredor sin salida.
Yo tuve aquella libreta en mis manos y aquel revólver que suprimió la vida de un cruel forajido.
Ante una inmensa y alegre multitud hablé yo para renunciar y Allende para postularse.Comiencen por pagarme lo que me debengritó.Miguel se quedó pensativo.Cuesta encontrar el papel en medio del desbarajuste; y luego es difícil hallar los pensamientos.Muchas veces me designaron ilustre de la ciudad.Terminó de leerla, la introdujo de nuevo en su sobre y me miró sin decirme nada.Veo la multitud agrupada en la calle.Viaja en el ferrocarril transiberiano hasta la República Popular Mongólica.
Su ancho rostro moreno, sus grandes ojos llenos de picardía y bondad, su inteligencia despierta, eran otra vez un adelanto de alegría para tan largo viaje.
Porque no sólo les dio la vida, sino que los ilustró con su sabiduría, pegándoles una etiqueta que cuenta el nombre y el número de las proezas del modelo, los viajes que sostuvo contra viento y marea, las mercaderías que distribuyó parpadeando por el Pacífico.
El plan era que yo me embarcara clandestinamente en la cabina de uno de los muchachos premios de hoy en la loteria nacional y desembarcara al llegar a Guayaquil, surgiendo de en medio de los plátanos.
Recuerdo entre los jóvenes compañeros de poesía y alegría a Arturo Serrano Plaja, poeta; a José Caballero, pintor de deslumbrante talento y gracia; a Antonio Aparicio, que llegó de Andalucía directamente a mi casa; y a tantos otros que ya mi novio hace kempo que le puedo regalar no están o que.Las calles se abren solemnemente para que pase el cortejo.De vuelta al tren, y por una semana, Ehrenburg me entretenía con su conversación escéptica y chispeante.Se hunden los pies en el follaje muerto, crepitó una rama quebradiza, los gigantescos raulíes levantan su encrespada estatura, un pájaro de la selva fría cruza, aletea, se detiene entre los sombríos ramajes.No quisieron hacer nada.Pedí a los milicianos que me dejaran pasar.Yo he sido un hombre demasiado sencillo: éste es mi honor y mi vergüenza.Me quité la ropa, me envolví en mi poncho y me hundí en la montaña de paja.El humo estaba dedicado a escribir.Al bajar los estribos del vagón, elegantemente custodiado, fui de inmediato el centro de una prodigiosa batalla.20 de junio: acto inaugural de la Fundación Neruda.El momento era emocionante.Al empuje de los conquistadores españoles, después de trescientos años de lucha, los araucanos se replegaron hacia aquellas regiones frías.